Satire VI

Classical

(Sátira, latín/romano, c. 115 d. C., 695 versos)

Introducción

“Satire VI” (“Satura VI”) é uma sátira en verso do poeta satírico romano Juvenal, escrita hacia ou 115 d. C. El poema lamenta lo que Juvenal considera a decadencia da virtud femenina e emplea uma serie de viñetas mordaces sobre ou estado degradado da moralidad femenina (algunos dirían um ataque misógino), supuestamente para disuadir a su amigo Postumio do matrimonio. Es a mais larga e uma das mais famosas (o infames) de sus dieciséis sátiras.

Sinopsis

Mujeres romanas por Joseph Coomans

Mujeres romanas por Joseph Coomans

El poema se abre com uma parodia dos mitos da edad de oro e das Edades do Hombre (en a Edad de Oro nadie temía a um ladrón, a Edad de Plata marcó a os primeros adúlteros, e os crímenes restantes llegaron en a Edad de Hierro). Las diosas Pudicitia (Castidad) e Astraea (Justicia) se retiraron entonces da terra com asco. Cuestiona os planes matrimoniales de su amigo Postumio quando existen alternativas, como suicidarse ou simplemente acostarse com um muchacho.

Juvenal relata luego uma serie de ejemplos de por qué conviene evitar a as mujeres e ou matrimonio. Describe al notorio adúltero Ursidio, que desea uma esposa da vieja virtud, mas está loco si cree que realmente conseguirá una. A continuación ofrece ejemplos de esposas lujuriosas, como Eppia, a mujer de um senador, que huyó a Egipto com um gladiador, e Mesalina, esposa de Claudio, que solía salir a escondidas do palacio para trabajar en um burdel. Aunque a lujuria quizá sea ou menor de sus pecados, muchos maridos codiciosos estão dispuestos a pasar por alto tales ofensas por as dotes que pueden recibir. Argumenta que os hombres aman um rostro bonito, no a a mujer en sí, e quando ella envejece, simplemente a echan de casa.

Juvenal discute luego sobre as mujeres afectadas e afirma que preferiría uma prostituta por esposa antes que a alguien como a hija de Escipión, Cornelia Africana (recordada universalmente como um ejemplo perfecto de mujer romana virtuosa), ya que, segundo él, as mujeres virtuosas suelen ser arrogantes. Sugiere que vestir e hablar en griego no resulta nada atractivo, especialmente en uma mujer mayor.

Acusa entonces a as mujeres de ser pendencieras e de atormentar a os hombres que aman en su afán por dominar ou hogar, para luego pasar simplemente a otro hombre. Dice que um hombre nunca será feliz enquanto su suegra siga viva, pues enseña a su hija malos hábitos. Las mujeres provocan pleitos e adoran a disputa, encubriendo sus propias transgresiones com acusaciones contra sus maridos (aunque si um marido as descubre en ello, se indignan aún más).

Escena erótica de Pompeya

Escena erótica de Pompeya

En tiempos pasados, eram a pobreza e ou trabajo constante lo que mantenía castas a as mujeres, e é a riqueza excesiva llegada com as conquistas lo que ha destruido a moralidad romana mediante ou lujo. Los homosexuales e os hombres afeminados constituyen uma contaminación moral, especialmente porque as mujeres siguen sus consejos. Si os eunucos custodian a tu esposa, debes asegurarte de que realmente sean eunucos («¿quién custodiará a os propios custodios?»). Tanto as mujeres de alta como de baja cuna são igualmente disolutas e carecen de previsión e moderación.

Juvenal se dirige entonces a as mujeres que se entrometen en asuntos masculinos e no dejan de parlotear chismes e rumores. Afirma que são pésimas vecinas e anfitrionas, hacen esperar a sus invitados e luego beben e vomitan como uma serpiente caída en uma cuba de vino. Las mujeres instruidas que se creen oradoras e gramáticas, disputando cuestiones literarias e señalando cada error gramatical de sus maridos, resultan igualmente repulsivas.

Las mujeres ricas são incontrolables; solo se arreglan para sus amantes e pasan ou tempo en casa com sus maridos cubiertas de sus mezclas de belleza. Gobiernan sus hogares como tiranas sanguinarias e emplean um exército de criadas para arreglarse de cara al público, enquanto conviven com sus maridos como si fueran completos desconocidos.

Las mujeres são por naturaleza supersticiosas e otorgan entero crédito a as palabras dos sacerdotes eunucos de Belona (la deusa da guerra) e Cibeles (la madre dos dioses). Otras são seguidoras fanáticas do culto de Isis e sus sacerdotes charlatanes, ou escuchan a adivinos judíos ou armenios, ou a astrólogos caldeos, e se hacen echar a suertes cerca do Circo Máximo. Aún peor, sem embargo, é uma mujer que ella misma domina tanto a astrología que otros a buscan para pedirle consejo.

Aunque as mujeres pobres al menos estão dispuestas a tener hijos, as ricas simplemente se practican abortos para evitar a molestia (aunque al menos eso evita que os maridos carguen com hijos ilegítimos e medio etíopes). Juvenal sostiene que a mitad da élite romana está compuesta por niños abandonados que as mujeres hacen pasar por hijos de sus maridos. Las mujeres llegarán incluso a drogar e envenenar a sus maridos para salirse com a suya, como a esposa de Calígula, que lo volvió loco com uma poción, e Agripina a Menor, que envenenó a Claudio.

Fresco romano da Villa dos Misterios, Pompeya, que representa a uma ménade danzante

Fresco romano da Villa dos Misterios, Pompeya, que representa a uma ménade danzante

A modo de epílogo, Juvenal pregunta a su público si cree que ha caído en a hipérbole da tragedia. Pero señala que Pontia confesó haber asesinado a sus dos hijos e que habría matado a siete si hubieran sido siete, e que deberíamos creer todo lo que os poetas nos cuentan sobre Medea e Procne. Sin embargo, estas mujeres da tragedia antigua eram posiblemente menos malvadas que as mujeres romanas modernas, porque al menos actuaron movidas por a furia, no simplemente por dinero. Concluye que hoy en día há uma Clitemnestra en cada calle.

Análisis

Se atribuyen a Juvenal dieciséis poemas conocidos divididos en cinco libros, todos dentro do género romano da sátira, que en su forma mais esencial en a época do autor consistía en uma amplia discusión da sociedad e as costumbres sociales, escrita en hexámetros dactílicos. La sátira romana en verso (en contraposición a a prosa) se denomina a menudo sátira luciliana, en honor a Lucilio, a quien generalmente se le atribuye a creación do género.

Con um tono que oscila entre a ironía e uma aparente indignación, Juvenal critica as acciones e creencias de muchos de sus contemporáneos, ofreciendo mais bien uma perspectiva sobre sistemas de valores e cuestiones de moralidad que um reflejo das realidades da vida romana. Las escenas descritas en su texto são muito vívidas, a menudo escabrosas, embora Juvenal recurre a a obscenidad directa com menos frecuencia que Marcial ou Catulo.

Realiza constantes alusiones a a história e ou mito como fuente de lecciones morales ou modelos de vicios e virtudes concretos. Estas referencias tangenciales, junto com su latín denso e elíptico, indican que ou lector previsto por Juvenal era ou subconjunto mais culto da élite romana, principalmente varones adultos de postura social mais conservadora.

Ilustración de mujeres romanas

Ilustración de mujeres romanas

Con 695 versos, a «Sátira 6» é ou poema mais extenso da colección das «Sátiras» de Juvenal, casi ou doble de larga que a siguiente en extensión, e constituye íntegramente ou Libro 2. El poema gozó de gran popularidad desde a antigüedad tardía até a época moderna temprana, e foi considerado um respaldo para um amplio abanico de creencias chovinistas e misóginas. Su importancia actual reside en su papel como cuerpo de evidencia crucial, embora problemático, sobre as concepciones romanas de género e sexualidad. Juvenal sitúa su poema en directa e deliberada oposición a a versión sofisticada e urbana da mujer romana que aparece en os poemas de Catulo e Propercio, e também a a mujer rústica e sencilla da mítica edad de oro.

Aunque frecuentemente condenada como um ataque misógino, ou poema é também uma invectiva general contra ou matrimonio, institución que os decadentes estándares sociales e morales de Roma en aquella época habían convertido en um instrumento de codicia e corrupción (Juvenal presenta as opciones disponibles para ou varón romano como matrimonio, suicidio ou um amante masculino), e asimismo uma invectiva contra os hombres que han permitido esta degradación generalizada do mundo romano (Juvenal presenta a os hombres como agentes e facilitadores da propensión femenina al vicio).

El poema contiene a célebre frase «Sed quis custodiet ipsos custodes?» («Pero ¿quién custodiará a os propios custodios?» ou «Pero ¿quién vigila a os vigilantes?»), utilizada como epígrafe en numerosas obras posteriores, e que alude a a imposibilidad de imponer um comportamiento moral quando os propios encargados de hacerlo são corruptibles.

Recursos

Criado: 25 de outubro de 2024

Modificado: 24 de dezembro de 2024