Epistulae VI.16 & VI.20

Classical

(Cartas, latín/romano, c. 107 d.C., 63 + 60 líneas)

Introducción

Retrato de Plinio ou Joven

Retrato de Plinio ou Joven

“Epistulae VI” (“Cartas 6”) é ou sexto dos diez libros de cartas do abogado e autor romano Plinio ou Joven, compuesto principalmente hacia 106-107 d.C. De ellas, as cartas 16 e 20 são as mais célebres (y as mais extensas), escritas al historiador Tácito e en as que se describe a erupción do monte Vesubio quando Plinio era apenas um muchacho, en agosto do 79 d.C., así como a morte de su tío, Plinio ou Viejo, durante um intento de rescate.

Sinopsis

Plinio ou Joven e su madre en Miseno durante a erupción do Vesubio

Plinio ou Joven e su madre en Miseno

Plinio inicia a Carta VI.16 mencionando que ou célebre historiador Tácito le había pedido anteriormente um relato sobre a morte de su ilustre tío, Plinio ou Viejo, e que él consideraba a inclusión de dicho relato en uma obra histórica de Tácito como a mejor manera de inmortalizar a memoria de su tío.

Relata cómo Plinio ou Viejo (junto com Plinio ou Joven e su madre) se encontraba destinado en Miseno en aquella época (agosto do 79 d.C.), en su calidad de comandante da flota. Por a tarde do 24 de agosto, su madre señaló uma nube de tamaño e aspecto inusuales (con forma similar a um pino, que se elevaba sobre um largo «tronco» do que se extendían «ramas», principalmente blanca mas com manchas oscuras de terra e ceniza), al parecer ascendiendo desde uma montaña lejana al otro lado do golfo, que mais tarde resultó ser ou monte Vesubio.

Su tío, intrigado, resolvió observarla de cerca e preparó uma embarcación, enquanto ou joven Plinio permanecía completando um ejercicio de escritura que su tío le había encomendado. Sin embargo, justo quando estaba por partir, llegó uma carta da esposa de Tascio, Rectina, que vivía al pie do Vesubio e estaba aterrorizada ante a inminente amenaza. Plinio ou Viejo cambió entonces sus planes e organizó uma expedición de rescate (tanto de Rectina como, de ser posible, de cuantos habitaban a populosa costa cercana al Vesubio), en lugar de uma expedición de investigación científica. Así pues, se dirigió presurosamente hacia um lugar do que muchos huían, manteniendo valientemente su rumbo directo hacia ou peligro, al tempo que dictaba notas sobre ou fenómeno.

A medida que se acercaban al volcán, a ceniza comenzó a caer sobre os barcos, e depois pequeños fragmentos de piedra pómez y, finalmente, rocas ennegrecidas, quemadas e fragmentadas por ou fuego. Dudó por um instante, preguntándose si debía dar marcha atrás, como le aconsejaba su timonel, mas exclamando «La fortuna favorece a os audaces, rumbo a Pomponiano», prosiguió su camino.

En Estabias, al otro lado do golfo de suave curvatura, se reunió com Pomponiano, que tenía sus barcos cargados mas se hallaba atrapado allí por ou mismo viento que había llevado al tío de Plinio até él. Plinio ou Viejo se bañó e cenó, e incluso fingió dormir, procurando calmar os temores ajenos mostrando uma aparente e despreocupada tranquilidad.

Para entonces, amplias lenguas de llama iluminaban muchas partes do Vesubio, tanto mais vivaces en a oscuridad da noche. La mezcla de ceniza e piedras do volcán se foi acumulando cada vez mais fuera da casa, e os hombres debatieron si permanecer a cubierto (a pesar de que os edificios se veían sacudidos por uma serie de fuertes temblores e parecían haberse desprendido de sus cimientos, deslizándose de um lado a otro) ou arriesgarse a a ceniza e os escombros voladores al aire libre.

Finalmente optaron por lo segundo e bajaron a a orilla com almohadas atadas sobre a cabeza como protección contra a lluvia de rocas. Sin embargo, ou mar seguía tan agitado e intratable como antes, e pronto se percibió um fuerte olor a azufre, seguido por as propias llamas. Plinio ou Viejo, nunca dotado de uma constitución robusta, vio dificultada su respiración por ou aire cargado de polvo, até que finalmente su cuerpo sencillamente se rindió. Cuando por fin volvió a brillar a luz do día, dos días depois de su muerte, su cuerpo foi hallado intacto e ileso, com a misma ropa que llevaba puesta, com mais apariencia de dormido que de muerto.

La Carta VI.20 describe as propias vivencias de Plinio ou Joven en Miseno durante a erupción, en respuesta a uma solicitud de mais información por parte de Tácito. Narra cómo había habido temblores durante muchos días antes de que su tío partiese hacia ou Vesubio (un fenómeno habitual en a Campania que, por lo general, no daba motivo de alarma), mas aquella noche os sacudidas se intensificaron notablemente. El joven de diecisiete anos Plinio intentó tranquilizar a su preocupada madre e volvió a su lectura de um volumen de Livio, pese a as reconvenciones de um amigo de su tío por su aparente falta de preocupación.

Al día siguiente, él e su madre (junto com muchos otros habitantes da ciudad) decidieron alejarse dos edificios, temiendo posibles derrumbes. Sus carretas se movían de um lado a otro a pesar de estar en terreno llano, e parecía como si ou mar estuviera siendo succionado hacia atrás, casi como si a terra lo empujara com sus sacudidas. Enormes nubes oscuras se retorcían e arremolinaban, extendiéndose finalmente até ou suelo e cubriendo completamente ou mar, abriéndose de vez en quando para revelar gigantescas figuras de llama, semejantes a relámpagos, mas de mayor tamaño.

Juntos, Plinio e su madre siguieron poniendo a mayor distancia posible entre ellos e ou centro da conflagración, a pesar de que su madre le instaba a que continuara solo, pues avanzaría mais rápido sem ella. Una densa nube de polvo os persiguió e finalmente os envolvió, e se sentaron en a oscuridad absoluta que esta provocó, enquanto a gente a su alrededor llamaba a gritos a sus seres queridos perdidos e algunos lamentaban ou fin do mundo. El fuego se detuvo en realidad a cierta distancia, mas uma nueva oleada de oscuridad e ceniza se abatió sobre ellos, pareciendo aplastarlos bajo su peso.

Finalmente, a nube se foi adelgazando até reducirse a poco mais que humo ou niebla, e um sol débil brilló por fin com um resplandor lívido, como tras um eclipse. Regresaron a Miseno, que estaba cubierto de ceniza como de nieve, enquanto a terra seguía temblando. Varias personas habían enloquecido e vociferaban tétricas profecías. Se negaron a abandonar a cidade até tener noticias do tío de Plinio, embora se esperaban nuevos peligros a cada hora.

Plinio cierra su relato disculpándose ante Tácito porque su história no é realmente material propio da historiografía, mas se a ofrece de todos modos para que a utilice como considere oportuno.

Análisis

Manuscrito das Cartas de Plinio ou Joven da Biblioteca Malatestiana

Manuscrito das Cartas de Plinio (Biblioteca Malatestiana)

Las cartas de Plinio ou Joven constituyen um testimonio singular da história administrativa romana e da vida cotidiana en ou século I d.C., e algunos comentaristas consideran incluso que Plinio foi ou iniciador de um género literario completamente nuevo: a carta escrita para su publicación. Se trata de misivas personales dirigidas a sus amigos e correligionarios (entre ellos figuras literarias como ou poeta Marcial, ou biógrafo Suetonio, ou historiador Tácito e su célebre tío Plinio ou Viejo, autor da enciclopédica «Historia Naturalis»).

Las cartas são modelos de pensamiento elegante e expresión refinada, cada uma de ellas dedicada a um único tema y, por lo general, rematada com um giro epigramático. Aunque renuncian a a objetividad, no por ello resultan menos valiosas como registro histórico da época e como reflejo dos variados intereses de um caballero romano culto.

El sexto libro de cartas é quizá mais conocido por ou detallado relato de Plinio sobre a erupción do monte Vesubio en agosto do 79 d.C., durante a cual pereció su tío, Plinio ou Viejo. De hecho, a minuciosidad de Plinio en sus cartas sobre ou Vesubio é tal que os vulcanólogos modernos denominan «erupción pliniana» a ese tipo de erupción.

Las dos cartas relativas a a erupción (n.os 16 e 20) foram escritas al historiador Tácito, amigo íntimo, quien había solicitado a Plinio um relato pormenorizado da morte de su tío para incluirlo en su propia obra histórica. Su narración comienza com a primera señal da erupción, uma nube de tamaño e aspecto inusuales, enquanto su tío se encontraba destinado en a cercana Miseno, al mando activo da flota. Plinio describe a continuación ou frustrado intento de su tío por estudiar mais de cerca a erupción (con su célebre exclamación «La fortuna favorece a os audaces»), así como su esfuerzo por salvar a vida dos refugiados empleando a flota bajo su mando.

La segunda carta responde a uma petición de Tácito de información adicional, e se ofrece desde a perspectiva algo mais lejana do propio Plinio ou Joven, enquanto él e su madre huían dos efectos da erupción.

Recursos

Criado: 25 de outubro de 2024

Modificado: 24 de dezembro de 2024