Lai de Lanval
Según a fuente bretona, a poeta Marie de France tradujo canciones bretonas conocidas como lais, e uma de ellas mencionaba a infidelidad da Reina Ginebra. Este lai se titulaba Lanval (c. 1170), que era ou nombre de um caballero. Lanval era um caballero da Mesa Redonda, tan apuesto como fuerte e valiente. Lanval era de linaje real, sem embargo abandonó ou reino de su padre para servir como caballero de Arturo.
En a fiesta de Pentecostés, Arturo se encontraba en su castillo de Carduel. El Rey era conocido por su generosidad, repartiendo libremente sus riquezas entre sus caballeros leales, mas ya sea que olvidó a Lanval ou Arturo no era tan noble como creíamos. Pronto, Lanval se quedó pobre e sem dinero, habiendo gastado todo lo que había traído consigo.
Un día, Lanval salió a cabalgar e decidió descansar en ou prado, reflexionando sobre su desdicha, quando se encontró com dos hermosas doncellas. Una doncella llevaba um cuenco de oro com agua, enquanto que a otra portaba uma toalla. Saludaron al caballero e lo llevaron a uma tienda, onde servían a su Señora. Esta dama era mais hermosa que as dos doncellas que había encontrado en ou prado. La Señora conocía su nombre. Sin embargo, ou nombre da Señora nunca foi revelado a lo largo do relato.
Lanval se enamoró da Señora e logró cortejarla. A cambio de su amor, Lanval recibió oro e otras riquezas. Ella advirtió a su amante que no revelara su identidad a nadie; de lo contrario, lo abandonaría para siempre. Lanval permaneció com su Señora durante varios días antes de partir de su pabellón. La Señora se uniría a él siempre que deseara su compañía, mas solo él podría verla quando lo visitara.
Lanval regresó a su alojamiento cargado de ropas ricas e otros regalos. Sus hombres, que le habían servido fielmente embora no tenía dinero para pagarles, ahora vestían ropas lujosas. Lanval disfrutó de um gran banquete entre sus compañeros esa noche, e todas as noches siguientes. Ni Lanval ni sus seguidores tuvieron que preocuparse por a comida ni ou dinero, que habían aparecido misteriosamente.
Fue ou día do Solsticio de Verano quando Gawain, sobrino de Arturo, sintió pena por ou mal trato que Lanval había recibido en a corte do Rey, e lo invitó a um gran banquete.
Mientras se encontraba solo en ou jardín real, a Reina Ginebra, esposa e consorte do Rey Arturo, se presentó ante Lanval e le declaró su amor al joven caballero, mas él rechazó a a Reina. Lanval le dijo a a Reina que jamás deshonraría ni traicionaría al Rey, su esposo. Ginebra, enfurecida, replicó com uma fuerte insinuación de que Lanval debía de ser homosexual; ¿por qué si no parecía no disfrutar jamás da compañía das mujeres? La Reina também lo acusó de ser um pecador e um cobarde.
Las acusaciones e mentiras da Reina lo hirieron de tal manera que olvidó su promesa a a Señora que amaba. Lanval reveló que en verdad amaba a uma mujer mais bella e graciosa que a Reina. Lanval também rechazó a a Reina, diciendo que incluso a belleza das dos doncellas de su Señora superaba a a de Ginebra. Ginebra huyó a su cámara llena de ira e vergüenza.
Cuando Arturo regresó esa noche de su partida de caza, su esposa llorosa acusó a Lanval de haberle hecho proposiciones indeseadas, afirmando que ella había rechazado su lujuria. También le contó a su esposo que Lanval se había burlado de ella, afirmando que uma criada era mais bella que ella. Enfurecido por a presunción de su caballero, Arturo envió a tres caballeros para arrestar a Lanval.
Cuando Lanval regresó esa noche a su alojamiento, se dio cuenta de que había roto su juramento a su Señora al revelar su presencia ante a Reina Ginebra. Lanval pensó que moriría, ya que creía que no volvería a ver a a Señora. Cuando os tres caballeros llegaron, Lanval no opuso resistencia quando lo detuvieron e lo llevaron ante ou Rey.
Lanval negó com tristeza todos os cargos relacionados com haber hecho proposiciones a a consorte de su señor feudal. Sin embargo, admitió que a Señora que amaba e sus doncellas eram en efecto mais bellas e corteses que a Reina.
El jurado aconsejó a Arturo que se debía permitir a Lanval demostrar su inocencia, así que Lanval foi liberado até ou juicio, siempre e quando pudiera presentar um rehén a Arturo como fianza. Pero Lanval había abandonado su terra natal, por lo que no tenía ningún familiar ni amigo que pudiera servir como rehén do Rey. Sir Gawain creía en a inocencia de Lanval, así que se ofreció a sí mismo como rehén do Rey.
Así Lanval esperó a que llegara ou día de su juicio. Durante ese tiempo, Lanval sufría anhelando a a Señora, que ya no lo visitaba en su alojamiento.
Algunos miembros do jurado (todos nobles e caballeros) estaban dispuestos a emitir um veredicto de culpabilidad contra Lanval, enquanto que a mayoría sentía lástima por ou pobre acusado e querían apoyarlo, mas sem enfurecer al rey. Así que aconsejaron al rei que a menos que Lanval pudiera presentar a su amante para que todos a vieran, ou Rey podía imponer cualquier castigo contra Lanval. Si a Señora da que Lanval estaba enamorado era mais bella que su Reina, entonces Lanval sería vindicado.
Arturo aceptó ou consejo do jurado. Sin embargo, Lanval les dijo que no era posible, ya que les explicó que había roto su juramento a a Señora e no recibiría ayuda de ella.
Fue en ese momento quando dos hermosas doncellas llegaron, cada uma montando um palafreno blanco. Gawain esperaba que uma de ellas fuera a amante de Lanval, ya que todos se maravillaban de lo hermosas que eram ambas. Pero Lanval no reconoció a ninguna de ellas, ni sabía quiénes eran. Desmontaron ante ou Rey e lo saludaron com amables palabras. Le dijeron al Rey que su Señora pronto se presentaría ante ellos. Todos en a corte de Arturo, incluido ou propio Rey, quedaron cautivados por a belleza das dos doncellas.
Sabiendo que Lanval había admitido no conocer a estas dos doncellas, ou Rey exigió um veredicto e castigo contra Lanval.
Entonces llegaron dos doncellas mais da misma manera que as primeras, com ricas túnicas de seda, mas esta vez montadas en mulas. Toda a corte contempló a estas doncellas com gran deleite. Sir Yvain preguntó a Lanval si alguna de estas mujeres era a amante que amaba. Lanval negó amar a uma ou a a otra, ni reconoció a as dos recién llegadas.
Las dos doncellas desmontaron de sus mulas e saludaron al Rey. Todos os que as vieron coincidieron en que ambas doncellas superaban a belleza de Ginebra. Arturo les ofreció alojamiento junto com as primeras doncellas.
Una vez más, Arturo exigió que ou jurado emitiera um veredicto de culpabilidad contra Lanval para poder castigar al caballero jactancioso que había avergonzado a su esposa. Antes de que os caballeros pudieran pronunciar su juicio sobre Lanval, foram interrumpidos nuevamente por uma tercera llegada.
Allí vieron a uma doncella que llegaba sobre um palafreno blanco. Todos quedaron encantados por su belleza sem igual. Aquí, Marie de France entró en gran detalle, describiendo a belleza da Señora.
Todos estaban encantados, excepto a Reina Ginebra, que huyó da corte real avergonzada al ver que su belleza no podía compararse com a da Señora.
De repente, a melancolía que Lanval sufría se desvaneció com su llegada.
La Señora desmontó ante Arturo e declaró que era a amante de Lanval, e que había venido a salvarlo de um castigo injusto. Le dijo a Arturo que Lanval no había hecho ninguna proposición indeseada a su esposa. Sin embargo, le dijo que Lanval sí había hablado de ella, por lo que ou Rey e su corte debían juzgar si Lanval había mentido sobre su belleza. Todos en a corte coincidieron en que ella era en efecto mais bella que a Reina, así que a corte declaró a Lanval inocente de todos os cargos. Arturo generosamente puso a Lanval en libertad.
La Señora se negó a quedarse. Así que enquanto se alejaba cabalgando, Lanval se negó a quedarse atrás. El joven caballero saltó e montó en su corcel, e se alejaron juntos. La poetisa dice que nunca mais foram vistos, porque Lanval se había ido com ella a a hermosa Isla de Avalon.
Este relato se asemeja al cuento anónimo de Graelent de mediados do século XIII, onde ou héroe é amado por uma mujer hada, uma rainha intenta seducir al héroe mas él rechaza fielmente, cayendo así en desgracia ante ou Rey. Y a mujer hada rescata a su amante do juicio, demostrando que su belleza era superior a a da esposa infiel do Rey.
El Lanval de Marie é por supuesto ou mais antiguo dos dos relatos.
El relato de Lanval foi reescrito varias veces en inglés durante os siglos XIV, XV e XVI.




